
(© Stephanie Hau )
Una de las cosas que más me impresionó cuando llegué a Japón, fue lo tarde que termina la escuela.
En mi país, la campana final prácticamente marcaba el fin del día. Aquí, para muchos estudiantes, solo indica el comienzo de la segunda parte.
Bukatsu: la vida en los clubes escolares
Si hay algo que define la vida después de clases en Japón, es el bukatsu (部活), el sistema de clubes escolares. Casi todos los estudiantes participan en alguno, ya sea un club deportivo, como béisbol, fútbol, kendo o judo, o uno cultural, como banda musical, caligrafía o ceremonia del té.
Y cuando hablamos de un “club”, no nos referimos a una actividad informal de una hora por semana. Los estudiantes practican casi todos los días y, en algunos casos, también los fines de semana.
Cuando escuché por primera vez hasta qué hora se quedaban algunos estudiantes participando en sus clubes, a veces hasta las seis de la tarde o incluso más tarde, para después llegar a casa y hacer sus tareas, pensé que era una excepción y no algo habitual. ¡Pero no es así!
Para muchos estudiantes, el bukatsu es prácticamente una segunda jornada escolar que comienza justo después de la primera.
El sistema senpai-kohai
Una de las cosas que diferencia al bukatsu de las actividades extracurriculares de nuestros países es la dinámica senpai-kohai (先輩後輩) que existe dentro de los clubes.
Los estudiantes con más experiencia, los senpai, deben orientar y cuidar a los más nuevos, los kohai. Estos, a su vez, les muestran respeto y suelen aprender principalmente observando antes de poder participar de forma activa.
Esta jerarquía no depende tanto de la edad, sino de la antigüedad dentro del club. Además, influye en toda la dinámica del grupo: desde los horarios de práctica y quién habla primero durante una reunión, hasta la manera en que se reparte o se guarda el equipo.
Para alguien ajeno a esta cultura, al principio puede parecer un sistema casi militar. Sin embargo, en realidad se trata de una estructura basada en la mentoría y la lealtad, que más adelante también se refleja en el funcionamiento de muchas empresas japonesas.
Preparándose para el bunkasai
El otoño trae otra razón para quedarse después de clases: el bunkasai (文化祭), o festival cultural.
Durante semanas, los clubes y cursos dedican sus tardes a decorar salones, ensayar presentaciones y preparar programas. Cuando finalmente llega el festival, que suele durar uno o dos días, la escuela se transforma por completo: hay espectáculos, puestos de comida atendidos por los propios estudiantes y exposiciones de los proyectos en los que ha trabajado cada curso.
Es uno de esos pocos momentos en los que todo el esfuerzo realizado después de clases se convierte en una verdadera celebración.
Juku: estudiar después de la escuela
Para quienes se preparan para los exámenes de ingreso, especialmente durante el último año de secundaria, la jornada tampoco termina con el bukatsu.
Muchos estudiantes se dirigen directamente al juku (塾), una academia privada de preparación académica, para continuar estudiando durante varias horas por la tarde o la noche.
No es raro que un estudiante salga del juku a las nueve o diez de la noche, después de haber completado lo que prácticamente equivale a dos jornadas enteras de estudio seguidas.
Trabajos de medio tiempo
Cuando tienen la edad suficiente, generalmente hacia el final de la secundaria y, sobre todo, durante la universidad, los trabajos de medio tiempo (arubaito, アルバイト) pasan a ocupar una parte importante de su rutina después de clases.
Las tiendas de conveniencia, cafeterías y restaurantes suelen ser las opciones más comunes. Lejos de considerarse algo inusual, trabajar algunas horas forma parte del día estudiantil en Japón
Salir con amigos: karaoke, purikura y visitas al konbini
Por supuesto, no todas las tardes están llenas de clubes y academias. Cuando tienen tiempo libre, algunos de los planes clásicos son ir al karaoke con amigos, tomarse fotos en las cabinas de purikura o simplemente pasar el rato en un restaurante de comida rápida o en un konbini.
Con una bebida o algo para comer, pueden quedarse conversando durante mucho más tiempo del que tardan en terminarlo.
Y después de todo eso, las tareas
Después de todas estas actividades, todavía quedan las tareas escolares. El sistema educativo japonés suele asignar una cantidad considerable, por lo que, incluso después del bukatsu, el juku o de pasar tiempo con amigos, la mayoría de los estudiantes reserva parte de la noche para seguir estudiando.
No sorprende que diversos estudios sobre estudiantes de secundaria en Japón hayan relacionado estas jornadas tan intensas con menos horas de sueño y horarios más tardíos para acostarse. Esto ocurre especialmente entre quienes participan en clubes deportivos, ya que suelen salir de la escuela más tarde que los demás.
Como yo estudié en una escuela de japonés y no en una secundaria japonesa, mis tardes eran bastante diferentes: dedicaba más tiempo al estudio independiente y prácticamente nada al bukatsu.
Sin embargo, conocer lo ocupada que puede ser la jornada de un estudiante en Japón me ayudó a comprender hasta qué punto la estructura y el compromiso forman parte de la vida cotidiana en el país, incluso fuera del horario de clases.
Si alguna vez has soñado con vivir esta experiencia, sumergirte en la cultura y descubrir cómo es realmente la vida estudiantil en Japón, este puede ser el momento de dar el primer paso.
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